El pan del martes
Una panadería junto al puerto mantiene un pequeño estante de pan en suspenso. Una clienta habitual, al comprar su pan, pulsa “añadir uno al estante”. Esa tarde alguien muestra un código en el mostrador y sale con pan caliente — sin formularios, sin preguntas, sin necesidad de mirar a nadie. El panadero nunca sabe quién; la clienta tampoco. El mapa simplemente restó uno, en silencio.
Protocolo mostrado: Suspensión del cliente en tienda → entrega en estante abierto → cero exposición.